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Posted agosto 15, 2015 by De Tapas por Ávila in De Portada
 
 

Morcilla

Uno de los distintivos de la gastronomía española que más arcadas produce en el turista remilgado, es la morcilla. Es por ello que a la hora de ofrecerlo es mejor utilizar el vocablo hispánico antes que el apelativo sajón: «blood sausage». La sola idea de pensar en una salchicha ensangrentada provoca terror y puede llevar a malentendidos. Y hay que aprovechar algún momento en el que tengan hambre… Mucha hambre.

 

La morcilla tiene su versión en cada región de la geografía española y en muchas partes de la Sudamérica, a cada cual más apasionada (ya se sabe de los latinos).

Para su elaboración se utiliza sangre (generalmente de cerdo, no somos tan apasionados ni tenemos influencias vampíricas) prefrita o precocida con algunos condimentos que varían en función de la zona de donde proceda, y embutida en una tripa de cerdo: pimentón, cebolla, manteca, arroz, piñones y otros frutos secos, calabaza… Las hay semicrudas (para cocinar con guisos o servir frita) o ya curadas (para servir tipo tabla de embutidos).

Puede que la más famosa en España, y mi preferida, sea la morcilla de Burgos, elaborada con arroz, y que se sirve frita en aceite.

En Ávila, la morcilla se suele servir de arroz, de cebolla o de calabaza.

El pincho de morcilla puro y duro, suele llevar una o dos rodajas de morcilla frita sobre un pan. Pero puedes encontrar un montón de tapas cuyo ingrediente principal es la morcilla: