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Sobre este Blog

Esto es un blog de opinión. Está basado en mi experiencia como cliente. Si en un local no son amables o no me gusta lo que como o lo que veo, lo digo. Pero siempre será mi opinión subjetiva y otros pueden tener otra perspectiva.

Hace años cuando llegue a Ávila me enamoré del ambiente de las tapas. Ya sea los fines de semana, después de una reunión de trabajo o tras realizar alguna gestión se me hace harto difícil aguantar a tomarme una cervecita y catar uno de los suculentos aperitivos que por costumbre la acompañan.

Es así como llegue a la conclusión de que podría ser útil compartir mis aventuras culinarias para que otros pudieran aprovecharse de esta experiencia.

Por supuesto, esto es un blog de criterio personal y subjetivo en el que aporto mi opinión. Quién quiera datos objetivos que recurra a una guía de ocio o una revista de publicidad. Si en un local no son amables o no me gusta lo que como o lo que veo, lo digo. Pero siempre será mi opinión subjetiva y otros pueden tener otra perspectiva. Mi criterio se basa principalmente en aquellas cosas que hacen agradable mi experiencia como cliente, y busco siempre aquello destacable de cada establecimiento. Pero hay ciertas IMPRESCINDIBLES para ser merecedor de una crítica positiva:

  • Amabilidad del servicio: La hostelería está para servir al público. Si este servicio es hosco o poco amable, ES POCO PROFESIONAL. Durante años he trabajado como camarero y acostumbro a dejar propina, porque sé lo duro que es ser servicial cuando se está hasta arriba de trabajo. Pero también sé que una sonrisa es gratis. Si no sabes mantener el tipo sirviendo una barra o una mesa, dedícate a otra cosa; pero no a la hostelería.
  • Calidad de la cerveza: Marcas a parte, una cerveza tiene que estar a su debida temperatura y correctamente tirada. No se puede servir una cerveza caliente, pasada de ácido o con el tirador estropeado. Si me sirves una cerveza mal tirada o que sabe mal… TE FULMINO. Y como me pongas un botellín caliente…
  • La tapa… De hoy y con un mínimo buen gusto: Que no hace falta que me des tapas de autor. Pero no me eches las sobras de la paella de ayer o me pongas un pincho de tortilla seco. Ni me refrías las patatas para ponerme unas bravas. Claro está, que aquellos que innovan y me hacen descubrir sabores nuevos gozarán de mi apoyo, aunque solo sea por la valentía de salirse del tiesto.
  • Entorno agradable: y como entorno me refiero a la situación del local, la distribución del sitio, mesas, taburetes higiene, ambiente, clientela, música, televisión, partidos de fútbol… Esas cosas que dan vida y carácter a un bar.
  • Amigos de los perros:  Tengo 3 perros. Como persona comprensiva que goza de sentido común, procuro visitar los bares con uno solo y me siento en las terrazas en cuanto se ponen en primavera, para evitar que molesten a esa clientela poco tolerante con los animales –pese a que hay niños que dan por culo mucho más que mi perro y humanos que huelen mucho peor. Mi perro es un miembro más de mi familia y de esta sociedad y, mientras se sepa comportar, debería tener derecho a entrar en cualquier establecimiento. Aquellos que se lo permiten, tienen mi beneplácito. Pienso que los que son amables con un perro educado, sabrán tratar a un turista de otra cultura, a una madre con un niño que llora, a un anciano cansado e indeciso o a alguien que se ha pasado de copas. Desgraciadamente, en Ávila aún faltan años para tener la cultura canina de la que gozan las grandes ciudades europeas. Pero todo es empezar.

Basándome en estos criterios, aporto mi opinión y recomendaciones a los futuros clientes taperos. Y si alguien no está de acuerdo con mi opinión, estaré encantado en corregirme. Soy amante de las segundas oportunidades. Todos tenemos un mal día y no me importa volver a algún local si me lo piden. Sin embargo, no soy masoquista, y si en algún sitio no me tratan como a mi me gusta, no vuelvo por motu proprio.